Templado

En el proceso de templado, el cristal es sometido a un tratamiento térmico que consiste en elevar su temperatura hasta cerca del punto de ablandamiento (650°C) para luego enfriarlo rápidamente, lo que provoca que la superficie del mismo se enfríe más rápido que el centro, el que estará relativamente más caliente. La superficie del vidrio al enfriarse se contrae, mientras que el centro no lo hace de la misma manera. Cuando el centro se va enfriando, fuerza a la superficie y a los bordes a la compresión. De este modo el cristal se hace más resistente a la presión de viento, el impacto de objetos, las tensiones térmicas u otras cargas que puedan afectar al vidrio.